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Situémonos en la década que acaba de comenzar. Tomemos
las aproximaciones del Observatorio del Deporte la Escuela Superior
de Ciencias Económicas y Comerciales (ESSEC) acerca de la
evolución y las tendencias clave del deporte desde tres ópticas:
la práctica, el espectáculo mediático y
el marketing. Entre 2011 y 2012 vendrán grandes inclinaciones
que marcarán profundo impacto en los hábitos de consumo
del deporte como producto masivo e industrial.
Una
de las evoluciones más notables la experimentará
el MARKETING. Esta variable de comunicación comercial
se convertirá en un estímulo más rentable
para las empresas, debido a la creciente integración below
the line de los portfolios de producto y servicios. En esta
avanzada, aparecerán nuevas formas de patrocinio. La época
en la que el inversor se jactaba con exponer su marca en un estadio
o en la indumentaria ha pasado a la historia. A partir, tendrá
que alinearse con los intereses y objetivos de las audiencias
apostando por nuevas fórmulas de fusión corporativa.
Si bien, hasta no hace mucho, las marcas eran clientes del deporte,
ahora serán asociadas a él. Se ha pasado de la
era del interés por el patrocinio a la era de la necesidad
(léase: socios).
El
deporte será la primera actividad de ocio registrándose
una explosión de la práctica deportiva vinculada
a nuevas motivaciones. Se estima que en 2018 la mayor parte
de la población mundial practicará algún
deporte como forma de ocio. Además, mujeres, ancianos y
jóvenes, los nuevos consumidores: se percibirá una
clara tendencia al alza en la práctica deportiva de estos
tres grupos demográficos.
También
la década 2011- 2020 nos enseñará los nuevos
modelos de la responsabilidad social. Cada vez más
marcas, instituciones y deportistas intentarán comprometerse
a favor de la población vulnerable y el medio ambiente.
La decisión de Catar de legar varios de los estadios de
su Copa Mundial de fútbol de 2022 a países africanos
se mueve en el sentido del desarrollo sostenible.
La
Copas Mundo de fútbol de 2014 (Brasil) y 20188 (Rusia)
y los Juegos Olímpicos de invierno de SOCHI 2014 y los
de verano de Río de Janeiro 2016 demuestran que el deporte
elevado a producto desempeña un importante papel en el
orden económico mundial de los países emergentes,
ya que explora nuevos territorios.
El
deporte estará en el corazón del paisaje. Se
producirá un replanteamiento de las políticas públicas
de acondicionamiento del territorio como consecuencia de las necesidades
de la práctica de nuevas actividades. La escisión
entre un deporte de elite o un deporte espectáculo por
una parte y el deporte de ocio y deporte para todos de otra, ha
producido y producirá un replanteamiento de las políticas
públicas de ordenación del territorio.
El
espectáculo deportivo se ha convertido en los últimos
40 años en un potente producto de comunicación mundial
y se prevé que esta tendencia continúe en aumento.
Europa, que representa el 9,4% de la población mundial, es
el segundo continente con mayor concentración de audiencia
televisiva de deportes, con un 25% de la audiencia global, situándose
por detrás de Asia que, con un peso demográfico del
60,4%, aglutina el 40,1% de consumidores. Mucho más que el
show-business, la política o la economía los portafolios
retransmitidos por TV y nuevos medios serán los más
seguidos del mundo. Los propios atletas sentirán cómo
cambiará su estatus de estrellas por encima de los grandes
actores de cine. |