| El
8 de noviembre DE 2011, cerca de Lubmin, en la costa báltica
alemana, se inauguró el primer gasoducto directo entre Rusia
y Alemania. La conexión es mucho más que un tubo submarino
de 1.200 kilómetros que llevará directamente el gas
de Siberia a la potencia alemana. En estos términos se
anunció al mundo un suceso trascendental para la Europa en
plena turbulencia económica. Me ocupo de este tema para recordar
que el proceso de la mayor infraestructura energética europea
de la primera década del siglo XXI tuvo al deporte como
cómplice persuasivo para minimizar el impacto político
y social de un proyecto con el total rechazo de EE.UU. y la mayoría
de sus aliados en ese continente.
Rusia
es un país que nada en dinero como resultado de los millonarios
negocios del gas, el petróleo y el aluminio. Esta ubicación
preferente exige que la economía se visibilice cada vez
más fuera de sus fronteras. Los tiempos de la guerra fría
entre Occidente y el país con mayor extensión territorial
del mundo parecen volver, pero ahora bajo imperativos energéticos.
Y el producto deporte se convierte en la estrategia persuasiva
para sensibilizar sobre los objetivos económicos rusos
más allá de los límites de su mercado madre.
La
persuasión comenzó hace cinco años en el
mercado objetivo internacional de Rusia: Alemania, la primera
potencia económica de Europa. Y el producto fútbol
como el foco de comunicación para transmitir las bondades.
En el escenario aparecía en el 2009 el consorcio estatal
GAZPROM, que responde del 10 por ciento del PIB ruso. Y la fuente
de visibilidad, la camiseta del equipo de la Primera División,
SALKE 04. El contrato: 120 millones de euros por cuatro temporadas.
En
contra de su gran aliado estratégico, Alemania se arriesgó
a utilizar su producto de entretenimiento de mayor consumo local
para sensibilizar a los más de 82 millones de habitantes
sobre el acuerdo que la convertía en socio de una mega
obra para abastecer de gas a 26 millones de hogares.
Para
no lastimar el orgullo alemán, los rusos tomaron el patrocinio
del segundo club con mayor número de consumidores en la
BUNDESLIGA (la tercera mundial de fútbol profesional).
El objetivo de comunicación de marketing estaba garantizado.
En 2010, GAZPROM ya era la marca extranjera con mayor conexión
emocional entre los alemanes. Tres años después,
el pasado 8 de noviembre en la costa báltica, la Canciller
Ángela Merkel y el presidente Dimitri Medvédev anunciaron
al mundo que el tubo submarino de 1.200 kilómetros iniciaba
el transporte de gas desde Siberia hasta la principal potencia
económica de Europa.
Pero
Alemania y el resto de Europa tienen el corazón partido
con respecto a Rusia, explica el periódico francés
LeMonde. "Tanto en Berlín como en Bruselas, las
fuerzas más orientadas a EE.UU. han luchado con fuerza
contra el proyecto. Impedir una relación fluida entre la
UE y Rusia es uno de los grandes ejes de la política mundial
de Washington y, en ese contexto, la resistencia de todos los
países que el nuevo gasoducto esquiva (Ucrania, Polonia
y las repúblicas bálticas) es anecdótica
al lado de ese gran vector. Una relación económica
más fluida e integrada entre la UE y Rusia, aunque sea
un intercambio desigual en el que Rusia, como un país en
desarrollo, aporta materias primas, puede tener consecuencias
políticas y tejer alianzas. Ya no tiene sentido amenazar
militarmente a tu suministrador de gas para mantener elementos
de guerra fría".
Pero
el ´juego´de Rusia
para ampliar la visibilidad de su Marca
País con el deporte como el
principal instrumento de comunicación hacia la atención
global sobre sus bondades en los campos de la energía,
la química, la aviación y la industria pesada
se amplía con otras dos conquistas diplomáticas
de su Primer Ministro Vladimir Putin: los Juegos Olímpicos
de Invierno en el Balneario de Sochi, en 2014, y la empresa Copa
Mundo FIFA 2018.
El
Balneario de SOCHI, ubicado en el mar Negro, no lejos de las nieves
caucasianas, es la sede de los Juegos Olímpicos de invierno
de 2014. Su propuesta se centró en la motivación
del turismo desde una estratégica política de expansión
de Marca País Rusia. El portafolio se expone como
el punto de encuentro de los turistas del mundo que buscan bienestar
en la naturaleza pura. Para el emprendimiento global, con el deporte
como herramienta persuasiva, el gobierno invierte 6.500 millones
de dólares para transformar las estribaciones del Cáucaso,
una región gangrenada por la guerra, el desempleo y la
corrupción, en una zona turística de lujo, con estaciones
de esquí, hoteles de cinco estrellas, tiendas y restaurantes
de lujo.
La
Copa Mundo de Fútbol 2018 será una oportunidad
única para renovar las infraestructuras actuales. Las inversiones
para la construcción de transportes, infraestructuras y
estadios es un proyecto a largo plazo con efecto en la economía
rusa durante décadas. El banco Renaissance-Capital prevé
ganancias entre 50.000 y 100.000 millones de dólares en
ocho años. El país también mejorará
su perfil como destino turístico, lo que significa una
afluencia aún mayor de recursos económicos.
Con
el primer gasoducto directo entre Rusia y la UE, los Juegos Olímpicos
de Sochi y la Copa Mundo FIFA, la Marca País Rusia
inundará cada rincón de los cinco continentes con
el mensaje persuasivo de una nación productiva, de oportunidades
y en constante adaptación a los retos de la economía
sin fronteras. Ese fue el objetivo macro de Vladímir Putin
como Presidente hace 8 años y ahora como primer ministro,
el responsable de monitorear cada paso
de la ambiciosa y rentable estrategia de visibilidad intercontinental
de su gran riqueza energética y turística. |