| Contar
con una división de mercadeo al interior de una empresa con
portafolio en la economía del deporte es hoy una exigencia
mercantil. ¿La razón? Para jugar con rentabilidad
en los estadios del entretenimiento hay que conocer tanto de las
necesidades del consumidor como las del inversor de patrocinio.
En
efecto, cada vez más las unidades de producción
del deporte (clubes, ligas, federaciones) han gestado estructuras
comerciales expertas en el lenguaje de sus portafolios de patrocinio,
derechos de televisión y atención directa a las
necesidades de los consumidores (seguidores/fans). Para ganar
posición de mercado es fundamental la satisfacción
del cliente.
En
este proceso, es el departamento de mercadotecnia responsable
de persuadir tanto el compromiso como la fidelidad. Una cultura
que sólo se logra con actores (ejecutivos/profesionales)
que sepan mover pases ganadores del pizarrón a la sala
de directorio de la organización. Su función operativa
trasciende en el diseño y desarrollo de toda la comunicación
con el cliente. Es el responsable de identificar el perfil, captar
la información de localización, estudiar los hábitos
y las preferencias, persuadir el compromiso con la marca (equipo)
y monitorear su comportamiento en las vitrinas. Acude a consentir
al cliente (hincha / seguidor) hasta convertirlo en cómplice
de todos los movimientos persuasivos de la marca (equipo).
Debemos
entender que el MERCADEO aplicado al 'producto deporte' es un
proceso conformado por una serie de pasos a través de los
cuales el cliente (hincha, fan o seguidor) cruza hasta llegar
al Ritual de Consumo. En esta ruta, el directorio comercial de
una UNIDAD DE NEGOCIOS del deporte, deberá conocer a fondo
cada una de las variables que da origen a la satisfacción.
La
primera variable de este circuito es la NECESIDAD. Se conoce como
los estados de carencia básica que tiene el consumidor
y que trata de satisfacer. Por ejemplo Sentirse mejor, Sentir
pertenencia a determinado grupo o Aumentar su autoestima. En el
caso del 'producto deporte', estas van ligadas al rendimiento
de la materia prima del proceso (jugadores) en los estadios del
entretenimiento. Observemos un ejemplo práctico. Se produjo
hace dos años con la situación del FC BARCELONA
y su baja cotización en la Liga Española. La sequía
de resultados convulsionó la estructura interna de la empresa
con una crisis directiva que amenazó con la caída
de un modelo de negocio de cinco años bajo el mandato del
abogado JOAN LAPORTA.
La
segunda, DESEO. Es la necesidad básica pero orientada hacia
un producto específico: la de "sentirse mejor"
o "aumentar su autoestima". Este estado puede focalizar
sobre deseos específicos. Quiere decir, si el equipo produce
satisfacciones en los estadios, crecerá la identidad del
consumidor por la marca y de facto, el incremento de su AUTOESTIMA
y el deseo por compartir todo lo que rodea a su divisa (consumo
de mercancía, respuesta en los estadios, reconocimiento
de los patrocinadores). En aplicación, citemos el mismo
caso BARCELONA FC. Al terminar la temporada 2008- 2009, el producto
cotizó en alza con tres títulos, dos nacionales
y uno internacional. La carencia básica se transformó
en satisfacción y como consecuencia en demanda.
La
tercera, DEMANDA. En esta instancia el deseo se transforma en
un requerimiento. El consumidor DEMANDA lo que le permite satisfacer
su deseo o necesidad. Exigirá la posibilidad de consumir
el producto bajo ciertas condiciones. Por ejemplo, si la persuasión
del 'producto fútbol' por parte del departamento de mercadeo
está motivado de calidad de su materia prima (jugadores)
y como consecuencia resultados positivos en los estadios que estimulen
su AUTOESTIMA, la posibilidad de consumo será alta. La
demanda en su conjunto es lo que configura un mercado.
La
cuarta, PRODUCTO. Es lo que concretamente dará satisfacción
a ese deseo. Ejemplo, un PORTAFOLIO DEL FÚTBOL con sus
diversas prestaciones que le permita satisfacer el deseo y necesidad
de ver correspondida su expectativa y de paso aumentar su autoestima
por la marca. En este apartado actúan dos valores sustancias.
Uno, el núcleo del producto, es decir la exposición
deportiva de su materia prima (jugadores) en el escenario de competencia
(el juego). Y dos, los elementos accesorios que el departamento
de mercadeo añada para mantener expectante al consumidor
antes, en y después del acto: el Ritual de Consumo, cuyo
protagonismo será de las marcas comerciales que asocian
su nombre al Club (empresa deportiva).
La
quinta, TRANSACCIÓN. Es el acto por el cual el cliente
concreta el deseo, comprando el producto. Aquí intervienen
dos partes: la empresa (Club) que entrega algo de valor para el
cliente (la posibilidad de satisfacer su deseo) y el comprador
(consumidor) que paga de acuerdo a ese valor que recibe.
Observamos
entonces, que el proceso de mercadeo del 'producto deporte' no se
inicia con el producto sino con las necesidades del consumidor. |