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Hace
tres años la FÓRMULA UNO procesaba con interrogante
el impacto económico de la partida de su icono MICHAEL SCHUMACHER.
Eran casi 16 años, durante los cuales la economía
del automovilismo deportivo estaba conectada al piloto alemán.
La asociación corporativa entre la celebridad y la línea
de producto fue el indicador que marcó decisiones estratégicas
de grandes inversiones de patrocinio y de expansión mediática
hasta convertir el tradicional producto de entretenimiento en uno
de los de mayor consumo global, y el principal escenario de los
ensayos de los fabricantes para acelerar las pruebas tecnológicas
de los modelos de lujo que hoy se exhiben en las principales vitrinas
del mundo. Pero más allá, la expectativa del retiro
aceleraba muchas inquietudes en una industria que se enfrentaba
a sucesos económicos de trascendencia para su futuro, como
la forzada partida de la hasta ahora principal fuente financiera,
el tabaco; la expectativa de penetración del espectáculo
en los nuevos mercados de Asia y Oriente Medio; los elevados costos
de su tránsito por los cinco continentes; su gran impacto
medioambiental, y el enfrentamiento entre las escuderías
y la empresa responsable de los resultados sobre los derechos de
marketing y televisión por la distribución de los
dividendos comerciales.
Esta
serie de sucesos produjo la ida de dos inversores tradicionales
como BMW AG y Toyota Motor Corp., vacío que MERCEDEDES
estaba dispuesta a reinventar con una estrategia de marketing,
que tuvo en la todavía estrella mediática (SCHUMACHER),
un modelo de persuasión de alta convocatoria para trascender
en mercados de crecimiento como Medio Oriente y Asia, donde el
circuito ha seducido a nuevos inversionistas. Uno de ellos es
la petrolera de MALASIA PETRONAS, el principal patrocinador de
la automotriz alemana y fuente de tranquilidad financiera para
solventar los costos operativos de su tránsito por la complicada
pista intercontinental.
El
equilibrio empresarial de la industria de la F1 es una variable
sometida al comportamiento de la economía global debido
a que su pulmón financiero respira al ritmo del éxito
o fracaso de los grandes negocios tanto automotriz como publicitaria
y algunas veces, de la capacidad de respuesta de los gobiernos
locales que comprometen recursos de ayuda a los circuitos. "En
los próximos 10 años, Europa se convertirá
en la tercera economía del mundo y no tendrá manera
de competir con China, Corea del Sur o India". La sentencia
viene del ejecutivo que durante 26 años ha disfrutado de
la bonanza comercial del 'producto deportivo', BERNIE ECCLESTONE,
al anunciar que IMOLA y NURBURGRING quedaban fuera del calendario
por razones de equilibrio económico.
En
efecto, la F1 es un producto que debe responder a una eficiente
gestión de mercadeo con unos canales fluidos de distribución,
especialmente para consentir el desarrollo tecnológico
y la respuesta de mercado de los constructores en nuevo orden
global de los negocios. FORD no encontró en Inglaterra
suficiente consumo de su línea Jaguar, situación
que motivó la drástica decisión de retirar
la escudería.
El
problema es de costo - beneficio. No cuenta la historia romántica
y trágica de IMOLA, mucho menos los 50 años de SILVERSTONE
(Inglaterra). Lo único que suma es rentabilidad. En esa
dirección, la industria experimentó con tres nuevos
mercados libres de imposiciones comerciales: Asia y Oriente Medio,
con SHANGHAI, BAHREIN y DUBHAI.
El
mercado chino es un foco preferente para los fabricantes de automóviles
occidentales, que ya disponen en el país de plantas de
ensamblaje y operaciones comerciales. Ferrari proyecta la venta
de unos 200 de sus lujosos vehículos deportivos entre 2008
y 2011. Durante los dos recientes años, el gigante alemán
Mercedes ha incrementado sus ventas en este mercado en 24 por
ciento.
En
fila como alternativa para sustituir las 'estaciones Europeas'
está India que ha propuesto a la ciudad de HYDERABAD con
6.000 habitaciones más, un aeropuerto y una autopista,
además de un circuito moderno. Se trata de un complejo
multiuso que combinará deporte y diversión con la
F1 como una actividad ocasional. Rusia, a partir de 2014 también
se prepara para explotar este costoso privilegio. Algunas de las
corporaciones más importantes del país, como la
petrolera Lukoil, la minera RusAl, la compañía de
telefonía Megafón y Rostejnologii invertirán
entre 300 y 600 millones de dólares en la construcción
del circuito en el balneario de Sochi, que en el mismo año
será la sede los Juegos Olímpicos de invierno.
Pero
tal vez el principal objetivo de la industria es una mayor participación
del producto en el mercado de Estados Unidos, todavía flexible
a la publicidad de tabaco, y foco industrial de las marcas de
constructores con presencia en la F1. Las conversaciones de ECCLESTONE
avanzan con las autoridades de Nueva York para celebrar un Gran
Premio en las calles de Manhattan. También figura Long
Beach, California.
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