| Lo
advierte el secretario de Estado para el Deporte de España,
Albert Soler: "los endeudados clubes profesionales del fútbol
español necesitan un nuevo modelo de gestión que se
adapte mejor al actual momento de crisis económica. Estamos
ante un momento en el que tenemos que replantearnos si el modelo
es válido". La juiciosa reflexión se produce
cuando la principal actividad recreativa siente la turbulencia que
afecta lo sistemas productivos de la nación con la mejor
posición dominante en la industria mundial del fútbol
tanto de clubes como de selecciones, pero también una de
las más cargada de pasivos por la falta de gestión
del producto: durante la temporada 2009/2010, los 20 clubes de
la primera división presentaron una pérdida neta combinada
de unos 100 millones de euros, para una deuda total de 3.430 millones
de euros contra ingresos de 1.610 millones.
Este
peligroso panorama cundió el pánico en el ejecutivo
(léase: gobierno) que parecía ignorar el impacto
social de una huelga de jugadores impacientes por las deudas atrasadas
(por fortuna corta), la masiva retirada de los inversores de patrocinio
y la sacudida del bolsillo de los consumidores (hinchas) para
mantener el nexo emocional con sus clubes tras el galopante desempleo.
Y más allá: porque el fútbol de Liga es un
motor de la economía española con movimientos de
13.000 millones de dólares al año y fuente de unos
85.000 empleos directos e indirectos, lo que supone un 1,7% de
su PIB. Y un producto para consumo en vivo por temporada de 14
millones en los estadios y de unos 200 millones por televisión
en más de 160 países.
En
su prédica ante la asamblea general de la Real Federación
Española de Fútbol (RFEF), el funcionario instó
a las personas que tienen responsabilidad en el sector a ajustar
la gestión a los momentos que vive la nación. "Creo
que es el momento para definir y ser (no sólo) los mejores
a nivel deportivo, también a nivel de gestión en
el mundo del fútbol. Se conseguirá con las aportaciones
de todos". La convocatoria del ejecutivo llega cuando
el índice de desempleo se muestra como el más alto
de Europa, mientras que la herencia del boom inmobiliario deja
una creciente deuda con efecto en el poder adquisitivo y el bienestar
social de los españoles.
El
título de la selección en el Mundial Sudáfrica
2010 produjo más buen humor y buen ambiente entre los españoles
que el pronosticado incremento de hasta un 0.7% en su Producto
Interno Bruto (PIB) por la euforia y el aumento en el consumo.
El indicador económico falló convirtiendo a la principal
industria de su entretenimiento en otra víctima de la peor
recesión económica en al menos 50 años. Además,
variables como la equivocada gestión sobre el incremento
de los salarios de la materia prima del espectáculo (jugadores)
y los costos de traspasos llenaron a los clubes de voluminosas
deudas: 30 están al borde de la quiebra y más de
200 futbolistas de la primera y la segunda división con
impagos de salarios durante meses.
Como
consecuencia de una situación económica crítica
por la acumulación de pasivos que tenía como origen
una negativa gestión basada en la absoluta falta de disciplina
de presupuesto (gastar más de lo que se ingresa), en 1990
la industria del deporte español estrenó la legislación
que determinó la conversión de los clubes profesionales
en Sociedades anónimas Deportivas (SAD) con lo cual el
gobierno intentaba borrar un marco jurídico que no exigía
responsabilidades y que planteaba la perentoria necesidad de buscar
un nuevo ordenamiento para evitar la quiebra de su estructura
deportiva. De los 20 clubes de la Primera División, Barcelona,
Real Madrid, Athletic de Bilbao y Osasuna no aceparon jugar en
el modelo SAD.
Según
la Ley de Acompañamiento a los Presupuestos, a partir de
enero de 2002, la SAD que no presentara sanciones y se encontrara
al día con las obligaciones establecidas podría
solicitar la admisión a negociación de sus acciones
en las bolsas. Pero el mercado bursátil no sedujo a las
unidades de negocios del fútbol español, que desde
1992 comenzó a practicar un lenguaje empresarial dentro
de la nueva dinámica de negocio que le concedió
la normatividad, hacia un ciclo de vida de crecimiento, basado
en las estrategias de gestión, recorte de gastos, crecimiento
y reestructuración de las Estructuras.
Pero
la reducción de costos, especialmente los derivados de
los sueldos de los deportistas fue la variable más castigada
en la apertura del modelo, sin embargo, rápidamente olvidada.
El alto ritmo de adquisiciones de materia prima (jugadores) advierte
que es la única de las cinco grandes competiciones europeas
(Alemana, española, francesa, inglesa e italiana) que no
logra rebajar el ratio entre gastos de personal y costes totales.
Hoy,
casi 21 años después, el modelo zozobra por la falta
de planificación estratégica para adaptarse al nuevo
modelo planisferio de los negocios del deporte. Los quehaceres
del día a día convirtieron a varias de sus unidades
de entretenimiento en piezas procesales de los millones de euros
que reclama la Hacienda Pública por deudas impagas y que
merecieron del fisco resoluciones de embargo. Este más
otros errores de gerencia mudaron al procedimiento concursal (léase
Ley Concursal) como estrategia para sanear las cuentas morosas
en un 50%. Desde hace 7 años, 21 clubes han tenido que
recurrir a esta fórmula mercantil de salvación para
evitar la quiebra total. Por su volumen de deuda imposible de
reducir, al comenzar la temporada 2011-2012 se declararon en suspensión
de pagos: Zaragoza, Betis, Cádiz, Granada, Poli Ejido,
Xerez, Recreativo, Córdoba y Mallorca. Hércules
ingreso a situación de preconcurso.
En
medio de la incertidumbre sobre el comportamiento de la economía,
una industria como la del fútbol, que se alimenta del patrocinio
y la compra de derechos, se convierte en un foco de alto riesgo.
Cuando la liquidez se agota, la primera reacción del directorio
ejecutivo de los inversores es suspender los presupuestos de comunicación
comercial. Ocurrió en el portafolio de patrocinio de la
Liga española. Al abordar para el despegue de la temporada
2011/2012 dejó a nueve de las unidades del holding Liga
de Fútbol Profesional (LFP) sin la presencia de marcas
comerciales en sus camisetas: Valencia, Villarreal, Atlético
de Madrid, Sevilla, Málaga (UNESCO 4 años, paga
por lucir la marca), Zaragoza, Osasuna, Rayo Vallecano y Espanyol.
Un caso que enseña la gravedad de la crisis de los sistemas
productivos empujados a la administración de la escasez
para atender los asuntos prioritarios del mercado en contra de
cualquier estrategia de marketing.
El
riesgo de ENFOCARNOS solo en el PRIMER PLANO
Ocurrió
en el caso citado de la industria del fútbol español.
Sus dirigentes ENFOCARON de CERCA beneficios inmediatos y tomaron
decisiones ad hoc. Buscaron corregir en el día a día
para reparar lo inmediato. Lo urgente era lo de hoy en lugar de
reinventar para encontrar soluciones a largo plazo. Prefirieron
el momento en vez de indagar experticia en un espectro más
amplio. Entonces cayeron en esas tendencias exacerbadas de las
organizaciones que restringen el flujo de información y
premian los triunfos rápidos.
Una
de las trampas de enfocar en primer plano es que los planes
de acción y los sistemas están basados en la política
interna. Enfocar solo en primer plano puede oscurecer el
panorama general para pasar por alto temas importantes. En esta
trampa cayeron los responsables del fútbol español.
Se acostumbraron a gestionar el ZOOM IN con el día a día
para atender lo interno desde la prioridad, pero relegaron el
ZOOM OUT (plano general) del negocio que les abría el modelo
económico SAD (Sociedades Anónimas Deportivas, 1990,
1992). No aparecieron los mejores líderes que pulsaran
el botón del ZOOM hacia ambas direcciones: abordar la
situación inmediata a la vez que buscar soluciones estructurales
a largo plazo. Se negaron a enfocar en primer plano
el anquilosado pasado sin gestión y a la vez en el plano
general para adaptar el modelo a los nuevos mercados de
consumo de su producto fútbol.
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