Los
recursos hídricos sufren una presión cada vez mayor
a causa del aumento de la población, la industrialización
y el cambio climático. Hacia 2030, 40 por ciento del PIB
y 85 por ciento de la población mundial estarán en
regiones donde la demanda de agua excederá a la oferta. Con
estos antecedentes, los estrategas de la industria del deporte serán
responsables de planificar aumentos de los precios, volatilidad
y hasta escasez. Y es que en los años por venir, la productividad
de los recursos (léase: el rendimiento por unidad de insumos
como el petróleo, la electricidad, el agua y otros) será
asunto central para enfrentar la competitividad. En qué podría
afectar este reacomodo de las materias primas, recursos hídricos
y comportamiento del medio ambiente en el desarrollo del producto
deporte. Mucho, pero por fortuna, las unidades de producción
del sector han interpretado este reacomodo a la exigente adaptación
ambiental desde la responsabilidad corporativa
Y
es que en un entorno tan competitivo como el de los productos
Juegos Olímpicos o Copa Mundo de fútbol, cada
ciudad organizadora desea superar los anteriores en tamaño
y organización y ofrecer un suceso que atraiga a millones
de consumidores para compensar los costos elevados de sus realizaciones.
Ante esta realidad macroeconómica, tanto el holding COI
(Comité Olímpico Internacional) como la transnacional
FIFA (Federación que agrupa a 215 naciones) y titulares
de los derechos deportivos y comerciales de las líneas
de producto de mayor consumo en las industria del entretenimiento,
han olfateado esta variable de los procesos productivos y se han
adelantado para imponer criterios sobre los Efectos COMMODITIES
aplicados al desarrollo ambiental desde lo global, nacional e
individual para minimizar los impactos sociales, económicos
y ecológicos.
Las
multinacionales deportivas fijan modelos de protección
ambiental sobre el diseño y construcción de la infraestructura
(estadios), control y reciclaje de residuos, control de emisiones,
organización y eficiencia del transporte, reforestación,
paisaje y el medio ambiente urbano, uso del suelo, conservación
de los recursos hídricos, eficiencia energética,
y acerca de la participación ciudadana a través
de la comunicación con la con las empresas, gobierno y
grupos ecologistas.
La
primera aproximación del producto deporte a la TENDENCIA
del equilibrio productivo para minimizar el impacto COMMODITIES
tuvo aplicación en los Juegos Olímpicos de Invierno
en TURÍN (2008), que recibieron el sello verde de aprobación
otorgado por Naciones Unidas por ser los primeros en certificarse
bajo la Norma Oficial ISO 14001 (Requisitos para la Implementación
de un Sistema de Gestión Medioambiental) y actuar bajo
el Reglamento Europeo de ECOGESTIÓN y ECOAUDITORÍA
(ECONOMANAGEMENT and AUDIT SCHEME - EMAS -). En esta ciudad italiana
se implementó el denominado Programa HECTOR (HERITAGE CLIMATE
TORINO), cuyo objetivo es la disminución de los gases de
efecto invernadero, apoyando la protección forestal, la
eficiencia energética y el uso de las energías renovables.
El suceso deportivo produjo unas 100.000 toneladas de CO2, por
la mayor demanda de transporte y energía.
Durante
los Juegos de VANCOUVER 2010 la meta de la inclusión social
a través de la participación de las comunidades
indígenas y de los residentes de los barrios urbanos de
la ciudad fue un suceso destacado.
En
esta misma ruta, los de LONDRES 2012 se centrarán en 5
áreas de trabajo ambientales y sociales: reducir, reutilizar
y reciclar residuos; desarrollar un transporte sostenible, minimizar
la emisión de gases que contribuyan al calentamiento global;
fomentar la inclusión social a través de la creación
de nuevas infraestructuras, desarrollo de empleo y programas educativos
en un área económicamente deprimida de Londres donde
se ubicará la villa olímpica; contribuir a la conservación
del medio natural y fomentar modos de vida más saludables
a través de la práctica deportiva.
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