| "El
dinero de los tiranos no tiene olor". Es un titular de
LEMONDE para ilustrar el seguimiento que adelanta la asociación
anticorrupción británica GLOBAL WITNESS de los dineros
que recibe con regocijo el sistema financiero de occidente de dictadores
y jeques de oriente medio y norte africano. El periódico
francés pregunta: ¿Habría sido necesaria
la intervención en Libia si los bancos occidentales se hubieran
negado a hacer fructificar los haberes del coronel MUAMMAR GADDAFI
su clan? Y contextualiza, que si la acción del organismo
de transparencia europeo tiene éxito, "la tarea de
rastrear la fortuna de dictadores y presidentes destituidos, de
África del Norte y del Medio Oriente, así como de
sus allegados, habrá de confirmar una vez más que,
para el sector bancario, como para el emperador Vespasiano, el dinero
no huele". A la postura editorial, añadiría,
que esta HIPOCRESÍA FINANCIERA también es común
denominador en la industria del deporte, otro cómodo sector
en el cual el dinero no huele. Observemos.
La
candidatura de Libia junto a Túnez por la sede de la Copa
Mundo de 2010 era una de las estrategias de MUAMMAR GADDAFI para
conquistar amigos en los nuevos escenarios de la economía
global, y de paso, avanzar en el proceso de limpieza de la nación
terrorista y depósito de armas de destrucción masiva.
El holding FIFA no valoró la propuesta y entregó
el Mundial a Sudáfrica, pero el impacto mediático
que buscaba la llamada revolución verde se había
cumplido: la nueva cara de Libia ante la exigente sociedad moderna
del siglo XXI, comenzaba su oferta persuasiva. Tampoco el mundo
se alteró cuando TONY BLAIR se convirtió en el primer
jefe de gobierno británico en visitar a Libia desde la
de WINSTON CHURCHILL. O con la presencia en Trípoli del
Premier Italiano SILVIO BERLUSCONI. En la avanzada de la limpieza
con el deporte como vehículo de promoción, GADDAFI
involucró dos de sus más representativas empresas:
LAFICO, brazo de inversiones y TAMOIL, la petrolera, ambas con
poder económico para asumir los compromisos de Marca País
en Europa y EE.UU. Compró el 7.5% del club JUVENTUS y se
reservó el patrocinio de su camiseta tras el pago de 120
millones de euros, todo con la mirada complaciente de su propietaria
el fabricante automotriz FIAT (92.1% de acciones). Hoy, Italia
es el primer socio comercial de Libia. En el 2009 recibió
el 20% de sus exportaciones. Unas 180 empresas del país
europeo tienen residencia en esta parte del norte africano.
Pasemos
a otro escenario donde tampoco el dinero no huele. En verano de
2007, el ex primer ministro tailandés THAKSIN SHINAWATRA
se hizo con el MANCHESTER CITY, unidad de negocios de la Premier
League inglesa. Pagó 121 millones de euros. El político
se mantiene en el exilio londinense desde el golpe militar del
19 de septiembre de 2006. Pero meses después de la sonora
compra, lo vendió por 357 millones de dólares al
fondo ABU DHABI UNITED GROUP, una de las principales compañías
de bienes y raíces del Medio Oriente, y que está
relacionado con la familia real de ABU DHABI, federación
de Emiratos Árabes Unidos (EAU). Su población apenas
es de 930.000 habitantes, pero su riqueza, con un PIB que ronda
los 179.000 millones de dólares (125.000 millones de euros),
es inmensamente superior a la de muchos países industrializados.
Los ingresos per cápita rondan los 71.000, casi 50.000
euros por cabeza. Una cifra que supera de forma holgada las de
países punteros como Noruega (53.000 dólares), Singapur
(49.700), Estados Unidos (45.800), Reino Unido (35.100), Alemania
(34.200) y Francia (33.200).
Todo
este movimiento de expansión de liderazgo nace en el llamado
Golfo Pérsico, un territorio petrolero de enorme poder
económico del que hacen parte las monarquías de
BAHREIN, KUWAIT, OMÁN, QATAR, ARABIA SAUDÍ y los
EMIRATOS ÁRABES UNIDOS (EAU). Su objetivo, conquistar imagen
con estratégicas inversiones en lo más sonoro de
la industria mundial del deporte desde programas de patrocinio
de sucesos globales hasta portafolios de competencias de alta
convocatoria mediática, iniciativa que tiene como iniciador
al jeque MOHAMED AL MAKTOUM, que a 'golpe de talonario' demostró
que solo los ricos podían dominar el mundo de las carreras
de caballos. Es dueño de 11 yeguadas repartidas en Inglaterra,
Irlanda, Australia, Estados Unidos, Francia y Dubái; más
de 1.500 purasangres, un hipódromo entre las dunas y del
mitin deportivo mejor pagado del mundo, la DUBAI WORLD CUP, de
siete carreras con 15,5 millones de euros en juego.
Pero
las protestas populares de inconformismo contra los modelos de
gobierno de monarquías y de longevidad de gobernantes podrían
frustrar esta avanzada. Ya lo experimentó EGIPTO y TÚNEZ.
LIBIA flaquea. El inconformismo tocó la monarquía
reinante en BAHREIN con el resultado de la cancelación
de su Gran Premio de Fórmula Uno - 2011.
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